Aumenta la crisis y el manejo de la información se oscurece

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El inédito cierre de los indicadores económicos desde el Banco Central de Venezuela (BCV), es para el profesor e investigador del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Carlos Aponte, uno de los principales obstáculos que enfrentan el campo de la investigación económica y social.

Sociólogo y Doctor en Estudios del Desarrollo, cuenta en una entrevista ofrecida a la Coalición Proacceso en el marco del Día Internacional por el Derecho a Saber, cómo se desarrolla la investigación académica en el contexto de un país dominado por la censura de la información pública.

¿Cuál es la situación de acceso a información pública desde su visión como investigador?

Hay dos tipos de problemas básicos: uno de acceso a la información y otro referente a la calidad o confiabilidad de la información que se pueda conseguir. Muchas veces se combina, a veces hay falta de confiabilidad, se accede a información, pero es más propaganda que información estadística como se podría esperar en algunos casos.

Estos problemas, afectan en distintos tipos de elementos en los que uno puede tener una injerencia, por supuesto, particularmente en el campo de investigación económica y social, pero también para una diversidad de potenciales apoyos que tengan que ver con la formación de políticas públicas o recomendaciones para políticas públicas, desde lo que tiene que ver con planificación, como lo que tiene que ver con eficiencia, análisis de efectividad de determinada gestión, de análisis de desempeño público, del conjunto de evaluaciones que se pueden plantear alrededor de la gestión pública y de las políticas públicas. Hay una actividad de consultoría que se ve también afectada por problemas de acceso a la información.

¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrentan el campo de la investigación económica y social ante la limitación de acceso a información?

Yo destacaría muy especialmente el caso del BCV. Esa ha sido una fuente muy confiable tradicionalmente, y está pasando que hay gente muy reconocida en el campo económico que empieza a dudar de la confiabilidad de la información que podemos obtener. Por ejemplo, Pedro Palma, que fue ex presidente de la Academia de Ciencias Económicas alerta sobre los cambios en las metodologías en el campo de inflación que empiezan a generar dudas sobre la calidad de la información que se está presentando por parte del BCV. De todas maneras, el problema básico en el caso del BCV es que desde diciembre del año pasado no se tiene información formal de prácticamente ninguna de las variables centrales de la economía del país. Todo eso afecta mucho el campo de la investigación. Yo por ejemplo que trabajo la materia de política social, el contexto económico es fundamental. El marco de referencia económico está súper limitado a nivel de acceso a información. Lo que uno más o menos puede conseguir son filtraciones que algunos periodistas puedan obtener, pero eso es un elemento de confiabilidad limitada.

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¿En materia de política social cuál es el dato imprescindible en manos del gobierno?

En el caso de la información que proporciona el Banco Central, el Producto Interno Bruto (PIB) es un indicador primordial para saber cómo se está comportando la economía, la inflación es absolutamente fundamental, hasta para hacer estimación sobre otras variables, para poder hacer cálculos de cualquier tipo en términos constante, la posibilidad de acceder al Índice de Precio a los Consumidores (IPC) que tampoco lo está publicando el Banco Central. Es decir, en materia económica se ha dejado de publicar la información estratégica primordial del país y eso, por supuesto, genera una incertidumbre inmensa para los actores económicos, ahorita es muy difícil que alguna persona piense en invertir si ni siquiera puede conocer cómo se están comportando las variables elementales.  Entre el 2014 y ahora pareciera que ha bajado entre 20 y 25 por ciento el PIB real por habitante, eso es una debacle, la cuarta parte de la riqueza del país se ha caído, pero eso es muy importante que fuese una información fidedigna entre las muchas a las que no se puede acceder.

A parte del Banco Central, es un problemón también el caso del Ministerio de Finanzas que no proporciona todo lo relativo a la gestión fiscal, está proporcionando información retrasada. Por ejemplo, desde el 2011 no se publica información sobre el conjunto del sector público y la falta de esa información también tiene una incidencia muy importante para el análisis de la gestión fiscal.

¿Cuándo comienza a registrarse el cierre gradual o total de la información?

Desde el 2013 se vino produciendo un cierre gradual y después una censura muy severa. Otra fuente básica es el Instituto Nacional de Estadística (INE) con el manejo de información sobre pobreza. Los datos sobre pobreza e ingreso no se están divulgando sino de forma racionada de acuerdo a los criterios de cuál es el momento conveniente para proporcionar la información por parte del Gobierno. Ahorita se acaba de proporcionar la información hasta el primer semestre del 2015, donde por fin reconocieron que había crecido la pobreza de ingreso. Si sacan la pobreza de necesidades básicas insatisfechas que la tienen actualizada hasta el 2016, que es la misma fuente de datos, se trata de la misma encuesta de hogares por muestreo, pero racionan la información. En este caso hay un tipo de manejo que se repite en la encuesta de alimento, que la última que visite en la página del INE se publicó en el 2014.

Pareciera que en la medida que va aumentando la crisis, el manejo de la información se vuelve cada vez más oscuro. En el caso del Banco Central la crisis es por la supuesta “guerra económica” y en cuanto a la pobreza supongo que es por “la guerra política”, no se puede manejar con intereses políticos la información que se produce. La verdad eso es un sobredimensionamiento de la información, es mucho más importante lo que se pierde desde el punto de vista de la pérdida de capacidad de responder de los problemas por parte de la gestión pública que lo que pueda hacer un dirigente político divulgando que esas cifras, que de paso para buena parte de la población no son cosas muy claras. Todo esto afecta la posibilidad de mejorar la gestión pública o de desarrollar procesos investigativos que puedan aportar que haya mejoras potenciales.

¿Cómo están haciendo los investigadores para conseguir la información?

CITA DE CA CORTAUna de las alternativas que surgió fue la encuesta de condiciones de vida, una iniciativa interuniversitaria para poder acceder a la información básica en materia social. La encuesta la lidera Marino González (Centro de Políticas Públicas de la USB) y Luis Pedro España (Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas de la UCAB), desde la Universidad Central hay varios miembros, entre ellos el CENDES. Hay un módulo de pobreza y misión, educación, salud, alimentación, viviendas, pensiones; y expertos que cruzando las preguntas desarrollando un análisis de riesgo. Se trata de un equipo integrado por las principales universidades que ha producido información importante especialmente ante el vacío que produce el INE.

¿Cómo era antes el acceso a la información?

Sin llegar a los extremos actuales, siempre ha habido cierta reticencia en el manejo de una parte de la información. La regularidad de la producción de cifras sobre pobreza, no solo en Venezuela, eso era un problema de las estadísticas sociales de América latina, no había una gran regularidad de la presentación de la pobreza. En Venezuela había cierta irregularidad, pero la Universidad Católica, por ejemplo, producía su estimación de pobreza de ingreso, el INE producía, no divulgaba regularmente, pero si había la producción de forma muy regular, especialmente los indicadores de fuerza de trabajo. El BCV siempre proporcionó sus cifras, lo del Banco Central es inédito, eso no había ocurrido nunca desde que se empezó a regularizar la publicación de la información básica en 1950. Por primera vez, creo se ha establecido una censura de ese tipo a la información. Otro caso importante, el Ministerio de Planificación creo a comienzo del 2000 el Sistema de Indicadores Sociales de Venezuela, lo eliminaron aproximadamente hace un año, tenía sus deficiencias, pero proporcionaba información en materia de gastos sociales que no proporcionaban los organismos, era un una de las fuentes de información utilizadas en el campo social.

Ahora hay un sistema de apoyo más limitado que parece más una difusión de logros que de información estadísticas útil para detectar problemas y reorientar. Una cosa propagandística no tiene mucho sentido, representa un gran riesgo que el decisor termine envuelto en la censura que se está produciendo y creyéndose lo que se está diciendo en el discurso político, que no se tenga una información fidedigna clara sobre los que está pasando, que se crea, por ejemplo que los problema de alimentación en las escuelas o de la gente comiendo de la basura, ese tipo de procesos de deterioro terrible, se piense que es una campaña política contra  el gobierno, es dramático que eso no pueda estar filtrándose y pueda ser captado por los decisores.

¿Se ve en el futuro cercano la posibilidad de un replanteo de la política pública?

Hasta que no se resuelva la situación política actual es muy difícil prever como pueden evolucionar otros asuntos. Pareciera que desde el gobierno no está planteándose una reorientación de política económica en estos momentos, ha habido varios ministros que han planteado posibilidades de reorientación de las políticas económicas que se han echado para atrás y sigue un modelo que está produciendo decrecimiento.

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